titoanglada
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El escarabajo VW cumplìa los deseos de Adolf Hitler: cuatro plazas y rendimiento técnico comparable con los "grandes". El modelo ideal para una motorización masiva. "
El DAF tomaría a su cargo la comercialización, y "Fuerza por la Alegría" pondría a su servicio las cartillas de ahorros. El vehículo (que se llamaría desde entonces el auto de "La Fuerza de la Alegría") no se podría comprar; habría que ahorrarlo.
Se adquirían cupones que se pegaban en las cartillas y, cuando se tenían suficientes, se canjeaban por el coche. Con la ayuda de la organización puedo el automóvil venderse realmente por 1000 marcos.
Cuando, en Mayo de 1938, se colocó la primera piedra de la fábrica del VW, se dejaba ya sentir la crisis de los Sudetes.
En la exposición otoñal de Viena, el VW figuraba al lado de las máscaras de gas y de las instalaciones para no dejar pasar la luz al exterior.
En 1940 se celebró la solicitud 300.000 (60.000 habían pagado el auto totalmente) Ninguno de los solicitantes recibió jamás su coche.
En la fábrica del VW se construían ahora vehículos militares.
La motorización masiva era un hecho, pero se destinaba al Ejército. El auto proyectado para los afiliados a "Fuerza por la Alegría" se había convertido exactamente en un vehículo para "tres hombres y una ametralladora".
Más de 300.000 alemanes, seducidos por la propaganda del VW, pagaron 5 marcos a la semana para poder obtener el "escarabajo". Sin embargo no lograron su deseo. Hasta el final de la guerra, la VW sòlo fabricò vehìculos militares.
Entre la motorización masiva y los preparativos bélicos. Lo que salía de la fábrica eran vehículos militares.
Despuès de la guerra los poseedores de los cupones de ahorro formaron una asociación y demandaron a la VW. En 1961 se llegó a un acuerdo: previo pago de 600 marcos màs, recibirían el auto prometido.
Así las cosas, se mezcló Hitler una vez más y el proyecto VW cobró impulso, convirtiéndose en una empresa gigante y en el objetivo predilecto del Fuhrer del estado nacionalsocialista.
La historia del VW, tal como se conoce en la actualidad, arranca de entonces.
Obviamente con su megalomanía por ser una divinidad, todo lo que ideaba era de manera masiva.
Quería convertir a Berlín en la capital del mundo. Ordenó a su arquitecto Albert Speer que diseñara Germania, una nueva y gigantesca metrópolis para el Tercer Reich que debía ser el espejo perfecto de su poder y de la supremacía nazi. «Berlín será sólo comparable al antiguo Egipto, Babilonia o Roma», exclamó el dictador cuando contempló los primeros bocetos.
Pero las bombas de los aliados acabaron con los planes de Hitler de convertir a Berlín en capital del mundo. Germania nunca fue construida y los bocetos pasaron al olvido.
Pero, los berlineses pueden contemplar, gracias a la idea de Berliner Unterwelten, una organización privada, una enorme maqueta que revela la megalomanía del dictador: el gran eje Norte-Sur de siete kilómetros de largo, el nuevo centro neurálgico del poder nazi que estaría coronado por un Gran Pabellón popular, con capacidad para 180.000 personas y cuya cúpula iba a tener 290 metros de altura, además del nuevo Führer-Palast, donde el dictador tendría una oficina de 900 metros cuadrados y a la que se llegaba después de recorrer una galería de medio kilómetro de largo.
437 days ago
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